En el centro neurálgico de la ciudad nos topamos con esta sorpresa escondida dentro de una finca en plena calle Comte Borrell. En mi cerebro parecía que se dispararan fuegos artificiales al entrar a este nido. Con un poco de creatividad, muchas ganas y un toque de magia, este espacio se convierte en un hogar con mucha luz y calidez. Un piso en el que entrar y decir «Lo he conseguido y es todo mío». Eso sí que es una de las mejores sensaciones del mundo.
Este primer piso de 92 m2 tiene 2 habitaciones dobles, una habitación simple, salón-comedor con salida al balcón (y vistas a la calle Comte Borrell), un baño, cocina independiente, galería y lavadero. El edificio tiene ascensor.
¡Os encantará!
Ref: THH1295